domingo, 3 de enero de 2016

Balance y perspectivas del mercado inmobiliario

Las conclusiones de los expertos es que se trata de un mercado en crisis preaprado para crecer. El optimismo frente al comienzo del año.


El año 2015 fue mejor que 2014 pero peor que 2016, esa es la conclusión a la que arribaron los desarrolladores e inmobiliarios consultados sobre las condiciones del mercado durante los últimos 12 meses.

Para algunos, como Miguel Ludmer de Interwin, las mejoras comenzaron a vislumbrarse a fines del año pasado con una creciente recuperación del interés por los terrenos para viviendas residenciales, especialmente en Buenos Aires. “Esa demanda de tierra se intensificó a partir de julio de 2015 superando en precio las incidencias históricas”, explica.

Por su parte, Carlos Spina de Argencons, detalla: “Fue un año p rácticamente perdido debido al exceso de incertidumbre pre electoral, el tipo de cambio retrasado y la brecha cambiaria en un entorno inflacionario, que generaron retracción de la oferta y de la demanda”.
Para el gerente comercial de la empresa dueña de la marca Quartier, “se ralentizaron las operaciones y prácticamente se detuvo el mercado de nuevos desarrollos”. Spina coincide con Ludmer en que las expectativas se plasmaron especialmente en el mercado de lotes: “La demanda de terrenos estuvo más firme que nunca, aunque creo que se están pagando incidencias altísimas porque muchos desarrolladores descuentan una bonanza enorme por delante”. Y advierte: “No descarto que van a venir tiempos mejores, pero creo que algunos no tendrán negocio asumiendo incidencias tan altas”.

El arquitecto Darío López, socio del estudio y desarrolladora Arquitectonika, sintió que el año tuvo diferentes etapas: “Empezamos el año con mucha actividad, con interesados en unidades grandes para uso final e inversores de unidades chicas para renta”. Luego la inquietud se estancó antes de las elecciones y las consultas se frenaron totalmente después de la primera vuelta. Afortunadamente, “ahora se retomó la actividad en unidades al fideicomiso al costo y en unidades terminadas para inversión o renta”, concluye López.

En cuanto a la comercialización, Mariano Oppel, de la inmobiliaria homónima, declara: “Si medimos el desempeño del año comparado con fines de 2010 o 2011, el mercado funcionó al 50 por ciento”. Esto quedó demostrado en el volumen de escrituras. Tomando en cuenta los dos períodos mencionados por Oppel, “se concretaron aproximadamente 3.500 operaciones durante 2015 contra 7.000 de hace cinco años”. En resumen, “tuvimos una caída histórica”, afirma.

Francisco Altgest, vicepresidente de Altgelt Negocios Inmobiliarios, señala: “Fue un año mejor a 2014 porque a pesar de que la demanda siguió siendo acotada, fue más efectiva”. En su opinión, los inversores se volcaron a los desarrollos premium, “que fueron pocos pero muy bien ubicados”. Oppel coincide: “Hubo movimiento sostenido en los sectores más altos y muy poco en los medios y bajos”. Para las inmobiliarias esto significó mucho trabajo especialmente en lo referido a alquileres.
De cara al futuro, Oppel considera que “mucha gente está mirando como una gran oportunidad que los precios estén bajos en relación al resto del continente”. Sus colegas están de acuerdo. Diego Migliorisi, socio gerente de Migliorisi Propiedades confirma: “La proyección es muy buena. Entramos en un proceso de recuperación de la confianza muy bien apuntaladas por las primeras medidas del nuevo gobierno”. Y concluye: “Hay que tener en cuenta que hay muchos inversores en nuestro país y en el exterior que tienen ganas de invertir en el mercado, y la previsibilidad que está apareciendo es una herramienta fundamental”.

Fuente: Clarín 

Link: http://arq.clarin.com/inmobiliario/titulo_0_1490251465.html 

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domingo, 3 de enero de 2016

Balance y perspectivas del mercado inmobiliario

Las conclusiones de los expertos es que se trata de un mercado en crisis preaprado para crecer. El optimismo frente al comienzo del año.


El año 2015 fue mejor que 2014 pero peor que 2016, esa es la conclusión a la que arribaron los desarrolladores e inmobiliarios consultados sobre las condiciones del mercado durante los últimos 12 meses.

Para algunos, como Miguel Ludmer de Interwin, las mejoras comenzaron a vislumbrarse a fines del año pasado con una creciente recuperación del interés por los terrenos para viviendas residenciales, especialmente en Buenos Aires. “Esa demanda de tierra se intensificó a partir de julio de 2015 superando en precio las incidencias históricas”, explica.

Por su parte, Carlos Spina de Argencons, detalla: “Fue un año p rácticamente perdido debido al exceso de incertidumbre pre electoral, el tipo de cambio retrasado y la brecha cambiaria en un entorno inflacionario, que generaron retracción de la oferta y de la demanda”.
Para el gerente comercial de la empresa dueña de la marca Quartier, “se ralentizaron las operaciones y prácticamente se detuvo el mercado de nuevos desarrollos”. Spina coincide con Ludmer en que las expectativas se plasmaron especialmente en el mercado de lotes: “La demanda de terrenos estuvo más firme que nunca, aunque creo que se están pagando incidencias altísimas porque muchos desarrolladores descuentan una bonanza enorme por delante”. Y advierte: “No descarto que van a venir tiempos mejores, pero creo que algunos no tendrán negocio asumiendo incidencias tan altas”.

El arquitecto Darío López, socio del estudio y desarrolladora Arquitectonika, sintió que el año tuvo diferentes etapas: “Empezamos el año con mucha actividad, con interesados en unidades grandes para uso final e inversores de unidades chicas para renta”. Luego la inquietud se estancó antes de las elecciones y las consultas se frenaron totalmente después de la primera vuelta. Afortunadamente, “ahora se retomó la actividad en unidades al fideicomiso al costo y en unidades terminadas para inversión o renta”, concluye López.

En cuanto a la comercialización, Mariano Oppel, de la inmobiliaria homónima, declara: “Si medimos el desempeño del año comparado con fines de 2010 o 2011, el mercado funcionó al 50 por ciento”. Esto quedó demostrado en el volumen de escrituras. Tomando en cuenta los dos períodos mencionados por Oppel, “se concretaron aproximadamente 3.500 operaciones durante 2015 contra 7.000 de hace cinco años”. En resumen, “tuvimos una caída histórica”, afirma.

Francisco Altgest, vicepresidente de Altgelt Negocios Inmobiliarios, señala: “Fue un año mejor a 2014 porque a pesar de que la demanda siguió siendo acotada, fue más efectiva”. En su opinión, los inversores se volcaron a los desarrollos premium, “que fueron pocos pero muy bien ubicados”. Oppel coincide: “Hubo movimiento sostenido en los sectores más altos y muy poco en los medios y bajos”. Para las inmobiliarias esto significó mucho trabajo especialmente en lo referido a alquileres.
De cara al futuro, Oppel considera que “mucha gente está mirando como una gran oportunidad que los precios estén bajos en relación al resto del continente”. Sus colegas están de acuerdo. Diego Migliorisi, socio gerente de Migliorisi Propiedades confirma: “La proyección es muy buena. Entramos en un proceso de recuperación de la confianza muy bien apuntaladas por las primeras medidas del nuevo gobierno”. Y concluye: “Hay que tener en cuenta que hay muchos inversores en nuestro país y en el exterior que tienen ganas de invertir en el mercado, y la previsibilidad que está apareciendo es una herramienta fundamental”.

Fuente: Clarín 

Link: http://arq.clarin.com/inmobiliario/titulo_0_1490251465.html 

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