Por ahora sólo es un proyecto, pero ya tiene quienes desconfían de los costos que estima el gobierno para construirlo
Era una idea brillante y fue anunciada con bombos y platillos. Pero al ratito empezaron a escucharse las críticas. La confirmación de la llegada del Metrobús a la 9 de Julio, que hizo esta semana por la subsecretaría de Tránsito y Transporte porteña, ya hizo rodar la polémica.
La obra consiste en la construcción de dos carriles exclusivos de tres kilómetros de extensión, sobre el eje central de la avenida, por el que circularán diez líneas de colectivos que unirán el bajo porteño con la avenida San Juan en 15 minutos. Una marca récord para el tránsito de hoy, que insume entre 30 y 40 minutos, si no más, para ese recorrido.
Tiene 92 y en diciembre la llevarán a Ciudad Universitaria. Mientras, renuevan la que está en el Parque Tres de Febrero.
La red de ciclovías protegidas porteña ya cuenta con 92 kilómetros. Y a fin de año sumará 700 metros con la construcción de una extensión hasta Ciudad Universitaria . Para conectar esa extensión con el resto de la traza, será reinaugurada la bicisenda que bordea el Parque Tres de Febrero, que en estos días está siendo reconstruida a nuevo.
En la Subsecretaría de Transporte del Gobierno porteño anticipan que en diciembre la red llegará a Ciudad Universitaria, un punto estratégico que sólo está comunicado por siete líneas de colectivos. Para que sea más accesible en bici, construirán una nueva ciclovía por la avenida Intendente Güiraldes.
Un estudio comparativo refleja cómo evolucionaron las diferentes alternativas existentes para defender los ahorros de las turbulencias y volatilidades

En épocas de crisis, pero también en las de bonanza y particularmente en este país, adquirir el techo propio es y será prioritario. Tanto que cuando la ilusión de alcanzar ese sueño se vuelve imposible, la frustración es inmensa. Desde luego, que en materia de inversiones existen otras opciones. La más frecuente ha sido por décadas el ahorro en dólares, un hábito adquirido después de tantas crisis económicas e inflación. Una opción que hoy no cuenta por las restricciones cambiarias. Pero al margen de las cuestiones coyunturales es interesante comprender cómo han variado a través del tiempo las diferentes opciones de inversión, donde la propiedad siempre es la que ofrece los mejores resultados. Figuran, por ejemplo, las acciones del mercado bursátil local, inversión de las acciones en el exterior, como es el caso de Dow Jones o la inversión en dólares con un interés capitalizado según la tasa Libor.
Merece la pena la gestión activa y puesta en valor de parte del 'stock' de propiedades
Hemos asistido en los últimos años a innumerables análisis en artículos, libros y documentos de trabajo sobre las causas de la crisis inmobiliaria española. Coincidimos prácticamente todos en el diagnóstico, en los excesos e incluso en los responsables de tal realidad. Sin embargo, no he sido capaz de encontrar demasiadas referencias a propuestas de futuro. Las siguientes reflexiones agrupan algunas de las propuestas que en una hoja de ruta del sector deberían considerarse para dinamizar el sector y no caer en errores del pasado.
El actual stock de vivienda nueva estimado por el servicio de estudios de CatalunyaCaixa es de 818.000 unidades (704.000 deduciendo autopromoción), con unas expectativas de vaciado prácticamente nulas después de las últimas proyecciones de evolución demográfica del Instituto Nacional de Estadística (INE). La demanda anual prevista se sitúa entre las 110.000 y las 130.000 unidades anuales, que prácticamente se compensan con el cómputo de proyectos en curso o con niveles de consolidación elevados que, ya sean computables como producto acabado futuro o como obra parada, deberán tenerse en cuenta en el cómputo del stock. Por parte de la demanda, las entidades financieras vendieron en 2011 unas 65.000 viviendas nuevas y de segunda mano. Asumiendo una ratio del 50% entre ambos productos, la cuota de mercado se situaría en el entorno del 27%. El sector promotor vendió de forma directa o con el soporte de las propias entidades financieras el resto de la obra nueva.
Por ahora sólo es un proyecto, pero ya tiene quienes desconfían de los costos que estima el gobierno para construirlo
Era una idea brillante y fue anunciada con bombos y platillos. Pero al ratito empezaron a escucharse las críticas. La confirmación de la llegada del Metrobús a la 9 de Julio, que hizo esta semana por la subsecretaría de Tránsito y Transporte porteña, ya hizo rodar la polémica.
La obra consiste en la construcción de dos carriles exclusivos de tres kilómetros de extensión, sobre el eje central de la avenida, por el que circularán diez líneas de colectivos que unirán el bajo porteño con la avenida San Juan en 15 minutos. Una marca récord para el tránsito de hoy, que insume entre 30 y 40 minutos, si no más, para ese recorrido.
Tiene 92 y en diciembre la llevarán a Ciudad Universitaria. Mientras, renuevan la que está en el Parque Tres de Febrero.
La red de ciclovías protegidas porteña ya cuenta con 92 kilómetros. Y a fin de año sumará 700 metros con la construcción de una extensión hasta Ciudad Universitaria . Para conectar esa extensión con el resto de la traza, será reinaugurada la bicisenda que bordea el Parque Tres de Febrero, que en estos días está siendo reconstruida a nuevo.
En la Subsecretaría de Transporte del Gobierno porteño anticipan que en diciembre la red llegará a Ciudad Universitaria, un punto estratégico que sólo está comunicado por siete líneas de colectivos. Para que sea más accesible en bici, construirán una nueva ciclovía por la avenida Intendente Güiraldes.
Un estudio comparativo refleja cómo evolucionaron las diferentes alternativas existentes para defender los ahorros de las turbulencias y volatilidades

En épocas de crisis, pero también en las de bonanza y particularmente en este país, adquirir el techo propio es y será prioritario. Tanto que cuando la ilusión de alcanzar ese sueño se vuelve imposible, la frustración es inmensa. Desde luego, que en materia de inversiones existen otras opciones. La más frecuente ha sido por décadas el ahorro en dólares, un hábito adquirido después de tantas crisis económicas e inflación. Una opción que hoy no cuenta por las restricciones cambiarias. Pero al margen de las cuestiones coyunturales es interesante comprender cómo han variado a través del tiempo las diferentes opciones de inversión, donde la propiedad siempre es la que ofrece los mejores resultados. Figuran, por ejemplo, las acciones del mercado bursátil local, inversión de las acciones en el exterior, como es el caso de Dow Jones o la inversión en dólares con un interés capitalizado según la tasa Libor.
Merece la pena la gestión activa y puesta en valor de parte del 'stock' de propiedades
Hemos asistido en los últimos años a innumerables análisis en artículos, libros y documentos de trabajo sobre las causas de la crisis inmobiliaria española. Coincidimos prácticamente todos en el diagnóstico, en los excesos e incluso en los responsables de tal realidad. Sin embargo, no he sido capaz de encontrar demasiadas referencias a propuestas de futuro. Las siguientes reflexiones agrupan algunas de las propuestas que en una hoja de ruta del sector deberían considerarse para dinamizar el sector y no caer en errores del pasado.
El actual stock de vivienda nueva estimado por el servicio de estudios de CatalunyaCaixa es de 818.000 unidades (704.000 deduciendo autopromoción), con unas expectativas de vaciado prácticamente nulas después de las últimas proyecciones de evolución demográfica del Instituto Nacional de Estadística (INE). La demanda anual prevista se sitúa entre las 110.000 y las 130.000 unidades anuales, que prácticamente se compensan con el cómputo de proyectos en curso o con niveles de consolidación elevados que, ya sean computables como producto acabado futuro o como obra parada, deberán tenerse en cuenta en el cómputo del stock. Por parte de la demanda, las entidades financieras vendieron en 2011 unas 65.000 viviendas nuevas y de segunda mano. Asumiendo una ratio del 50% entre ambos productos, la cuota de mercado se situaría en el entorno del 27%. El sector promotor vendió de forma directa o con el soporte de las propias entidades financieras el resto de la obra nueva.