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lunes, 2 de septiembre de 2013

La historia del sur

Pío Collivadino fue un hijo de inmigrantes que en 1890 logró irse a estudiar pintura a Europa. Cuando volvió, despuntaba el siglo XX y él, criado en La Boca y formado en el academicismo, tomaría estas herencias para pintar al óleo la modernidad porteña a modo de retrato social. Miembro fundador del grupo Nexus, registró los nuevos programas arquitectónicos de Buenos Aires al mismo tiempo que el hábitat de los obreros. Y se focalizó en el sur de Buenos Aires, que conocía tan bien, para pintar esa encrucijada donde el progreso se cruza con la pobreza.


El progreso actual no tiene la forma de un edificio, de un puente o un monumento. La ciudad muchas veces extraña la forma anterior, por lo majestuosa. Todos esos edificios que se ven en los cuadros de Collivadino, todos esos paisajes urbanos de su Barracas natal que siguen ahí, intactos, son lo más importante que se hizo en la historia del sur. La Barracas de hoy los exhibe casi como sus únicas postales victoriosas. El Transbordador, la Vuelta de Rocha, el puente Bosch, el Victorino de la Plaza, el puente Alsina. Lo máximo que ha pasado es un buen reciclaje utilizando la cáscara de la historia. La Usina de la Música, el Mamba, el edificio ampliado de PROA. Da la impresión de que los cuadros de Collivadino podrían haber sido pintados la semana pasada.

jueves, 25 de julio de 2013

El pintor de la Buenos Aires que empezaba a ser una ciudad moderna

En las primeras décadas del Siglo XX, el artista encontró belleza en chimeneas, obreros y edificios en Construcción.


Fue el primer pintor en darse cuenta de que la cosa no pasaba más por el campo ni por los gauchos, sino por una Buenos Aires que empezaba a despuntar –allá por el 1900– como un floreciente nodo de grandes edificios construyéndose, con grandes frigoríficos –como “La Blanca”, ubicado a la rivera del Riachuelo– trabajando las 24 horas seguidas con el sistema de “cama caliente” y con el nacimiento de industrias y usinas gigantes multiplicándose por doquier (de hecho, la gran Usina Eléctrica de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, construida en Dock Sud en 1910, llegó a ser por esa época la más grande del mundo).

Se trata del artista Pío Collivadino, también conocido como el primer paisajista urbano y moderno de los barrios marginales porteños. Y desde hoy podrá verse una gran exposición suya, con más de cien obras, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).
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lunes, 2 de septiembre de 2013

La historia del sur

Pío Collivadino fue un hijo de inmigrantes que en 1890 logró irse a estudiar pintura a Europa. Cuando volvió, despuntaba el siglo XX y él, criado en La Boca y formado en el academicismo, tomaría estas herencias para pintar al óleo la modernidad porteña a modo de retrato social. Miembro fundador del grupo Nexus, registró los nuevos programas arquitectónicos de Buenos Aires al mismo tiempo que el hábitat de los obreros. Y se focalizó en el sur de Buenos Aires, que conocía tan bien, para pintar esa encrucijada donde el progreso se cruza con la pobreza.


El progreso actual no tiene la forma de un edificio, de un puente o un monumento. La ciudad muchas veces extraña la forma anterior, por lo majestuosa. Todos esos edificios que se ven en los cuadros de Collivadino, todos esos paisajes urbanos de su Barracas natal que siguen ahí, intactos, son lo más importante que se hizo en la historia del sur. La Barracas de hoy los exhibe casi como sus únicas postales victoriosas. El Transbordador, la Vuelta de Rocha, el puente Bosch, el Victorino de la Plaza, el puente Alsina. Lo máximo que ha pasado es un buen reciclaje utilizando la cáscara de la historia. La Usina de la Música, el Mamba, el edificio ampliado de PROA. Da la impresión de que los cuadros de Collivadino podrían haber sido pintados la semana pasada.

jueves, 25 de julio de 2013

El pintor de la Buenos Aires que empezaba a ser una ciudad moderna

En las primeras décadas del Siglo XX, el artista encontró belleza en chimeneas, obreros y edificios en Construcción.


Fue el primer pintor en darse cuenta de que la cosa no pasaba más por el campo ni por los gauchos, sino por una Buenos Aires que empezaba a despuntar –allá por el 1900– como un floreciente nodo de grandes edificios construyéndose, con grandes frigoríficos –como “La Blanca”, ubicado a la rivera del Riachuelo– trabajando las 24 horas seguidas con el sistema de “cama caliente” y con el nacimiento de industrias y usinas gigantes multiplicándose por doquier (de hecho, la gran Usina Eléctrica de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, construida en Dock Sud en 1910, llegó a ser por esa época la más grande del mundo).

Se trata del artista Pío Collivadino, también conocido como el primer paisajista urbano y moderno de los barrios marginales porteños. Y desde hoy podrá verse una gran exposición suya, con más de cien obras, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).