En un mercado inmobiliario acostumbrado históricamente a operar en dólares, el hecho de que se lancen desarrollos para pagar en pesos puede ser considerada toda una novedad. Y más aún que lo sea porque así es como se obtienen mayores beneficios. Lo cierto es que esta tendencia, que apareció en forma muy tímida durante el año pasado –en especial a raíz de las restricciones para comprar divisa estadounidense vigentes desde la primavera de 2011–, ya es una posibilidad a la vista de los emprendedores y, en muchos casos, más que un acto de patriotismo monetario, una necesidad.