
A principios del siglo XX, la avenida Caseros fue uno de los lugares elegidos para vivir por la clase acomodada de Buenos Aires, que le legó algunos edificios elegantes, en especial a lo largo de sus primeras manzanas. Luego sobrevino una sostenida decadencia que empezó a revertirse en los últimos años. La avenida, que toma su nombre de la batalla de 1852 en la que fue derrotado el tirano Juan Manuel de Rosas, es la frontera entre los barrios de San Telmo y Barracas. Sobre la vereda que corresponde a Barracas, a la altura del 400, se encuentra el llamado Edificio de los ingleses, una construcción señorial con escaleras de mármol, suelos de madera y un extraordinario ascensor de jaula, en la que, hace casi un siglo, vivieron los directivos británicos de los Ferrocarriles del Sur.