domingo, 30 de agosto de 2015

Palermo no duerme y es el barrio más conflictivo de la Ciudad


Los dueños de bares y restaurantes se apropian de las veredas y ponen sillas hasta sobre la línea municipal. El ruido aturde. Los trapitos cobran para dejar estacionar en el espacio público, incluso en doble fila o en las ochavas. Y reciben un extra por lavar los autos en plena calle. Lo que sucede en la manzana entre República Arabe Siria, Cabello, Ugarteche y Juan María Gutiérrez es una muestra del caos que se vive en Palermo. De las 31.664 denuncias por delitos y contravenciones que la Fiscalía porteña recibió el año pasado, 7.022 corresponden a ese barrio, que es el más conflictivo de la Ciudad. Y la mayoría se relacionan con la vida nocturna.


Según un informe de conflictividad barrial de la Fiscalía, en los últimos dos años las denuncias referidas a Palermo subieron un 34%. “En Palermo hay más casos que en otros barrios porque su actividad nocturna genera más conflictividad –señala el fiscal general porteño, Martín Ocampo–. Además, como los vecinos tienen más conciencia de que cómo funciona el sistema judicial de la Ciudad, hacen más denuncias y participan más”.

El 80% de las denuncias tienen que ver con locales comerciales: el 65% con bares y boliches bailables, el 9% con restaurantes, un 6% con supermercados y un 2% con obras en construcción. Sólo el 20% de las denuncias son por conflictos entre particulares.
Palermo es el barrio con mayor cantidad de denuncias por la contravención de ruidos molestos. El año pasado hubo 1.326 reclamos por este tema, lo que representa el 19% del total de denuncias en el barrio. Otro 15% fueron por personas que conducían bajo el efecto del alcohol o drogas (1.015 casos), lo que representa un 56% más que en el año anterior. El 14% fueron por uso indebido del espacio público con fines de lucro (989) y el 13% por violación de clausura (890).

Entre los delitos transferidos a la Justicia porteña, los más cometidos en Palermo en 2014 fueron amenazas (769), daños (430), usurpación (70) y lesiones en riña (48). Un muestrario que refleja desde el vandalismo contra el mobiliario urbano hasta las frecuentes peleas entre borrachos.

“Hay bares que funcionan como boliches y ponen música fuerte hasta que amanece. Eso más el ir y venir constante de autos, los gritos y las peleas hacen que Palermo sea un infierno”, cuenta el vecino Nicolás Domínguez.

Las denuncias por ruidos, entre otras causas, suelen derivar en la clausura de bares y boliches. Pero los dueños violan esas clausuras y los reabren ilegalmente. En 2012, hubo 397 denuncias por esta contravención, en 2013 fueron 677 y el año pasado, 890, un 16,2% más que hace dos años. La Fiscalía de la Ciudad, la Agencia Gubernamental de Control y la Policía Metropolitana realizaron varios operativos juntos por este tema. Y decidieron tapiar con madera la entrada de los boliches que fueron reabiertos varias veces a pesar de la clausura. Eso sucedió en lugares como Chupitos y Londra, en Bonpland al 1600, Punto Palermo (Niceto Vega 5499), Lázaro (El Salvador 5709) y Vier Club (El Salvador 4947).

“Antes se dejaba una faja de clausura, pero al rato la sacaban y reabrían. Por eso, tapiamos los locales reincidentes y, en algunos casos, hasta les soldamos las puertas. A raíz de esta medida, este año las denuncias por este tema cayeron un 90%: de 30 por fin de semana pasamos a 3”, afirma Ocampo.

En 2014, Palermo también lideró la tabla de denuncias por uso indebido del espacio público, por encima de zonas de manteros. Es que su movida atrae toda clase de buscavidas. Como uno que instaló una parrilla en la vereda para vender choripanes a la salida de un boliche, en Niceto Vega y Humboldt.

Mientras, en el primer semestre del año la Fiscalía porteña recibió 3.604 denuncias por contravenciones y delitos relacionados con Palermo, sobre un total de 28.639 en toda la Ciudad. Si sigue esta tendencia, cuando termine 2015 este barrio volverá a liderar el ranking de conflictividad. Aunque con un cambio. Esta vez, los casos más frecuentes fueron los de conductores borrachos o bajo los efectos de las drogas (893). Ruidos molestos quedó en segundo lugar, con 574. Ya en 2014 los casos por esta última contravención habían bajado un 16% con respecto al año anterior. En el ranking siguen los trapitos (405) y el uso indebido del espacio público con fines lucrativos (313).

“Hay más casos de alcoholemia porque cada vez hay más controles”, explica Ocampo. Otra forma de detectar conductores borrachos es cuando ocurren choques. Como el que sufrió un hombre que estaba parado en el semáforo de giro de Santa Fe y Bonpland. Por su espejo retrovisor, vio cómo otro automovilista se le acercaba sin bajar la velocidad. Intentó arrancar, pero el vehículo igual lo chocó. Cuando bajó para hablar con su conductor le sintió un fuerte olor a alcohol. La Policía le hizo el test de alcoholemia, que dio positivo. El caso se resolvió con una probation: un curso de seguridad vial y 25 horas de trabajo comunitario. Otra va a ser la suerte de un taxista que tenía 1,36 gramos de alcohol en sangre, cuando para los conductores profesionales la tolerancia es cero. Podría recibir una pena de hasta diez días de arresto en la cárcel de contraventores.

Fuente: Clarín 

Link: http://www.clarin.com/ciudades/Delitos-contravenciones-Palermo-vida-nocturna_0_1417658247.html 

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domingo, 30 de agosto de 2015

Palermo no duerme y es el barrio más conflictivo de la Ciudad


Los dueños de bares y restaurantes se apropian de las veredas y ponen sillas hasta sobre la línea municipal. El ruido aturde. Los trapitos cobran para dejar estacionar en el espacio público, incluso en doble fila o en las ochavas. Y reciben un extra por lavar los autos en plena calle. Lo que sucede en la manzana entre República Arabe Siria, Cabello, Ugarteche y Juan María Gutiérrez es una muestra del caos que se vive en Palermo. De las 31.664 denuncias por delitos y contravenciones que la Fiscalía porteña recibió el año pasado, 7.022 corresponden a ese barrio, que es el más conflictivo de la Ciudad. Y la mayoría se relacionan con la vida nocturna.


Según un informe de conflictividad barrial de la Fiscalía, en los últimos dos años las denuncias referidas a Palermo subieron un 34%. “En Palermo hay más casos que en otros barrios porque su actividad nocturna genera más conflictividad –señala el fiscal general porteño, Martín Ocampo–. Además, como los vecinos tienen más conciencia de que cómo funciona el sistema judicial de la Ciudad, hacen más denuncias y participan más”.

El 80% de las denuncias tienen que ver con locales comerciales: el 65% con bares y boliches bailables, el 9% con restaurantes, un 6% con supermercados y un 2% con obras en construcción. Sólo el 20% de las denuncias son por conflictos entre particulares.
Palermo es el barrio con mayor cantidad de denuncias por la contravención de ruidos molestos. El año pasado hubo 1.326 reclamos por este tema, lo que representa el 19% del total de denuncias en el barrio. Otro 15% fueron por personas que conducían bajo el efecto del alcohol o drogas (1.015 casos), lo que representa un 56% más que en el año anterior. El 14% fueron por uso indebido del espacio público con fines de lucro (989) y el 13% por violación de clausura (890).

Entre los delitos transferidos a la Justicia porteña, los más cometidos en Palermo en 2014 fueron amenazas (769), daños (430), usurpación (70) y lesiones en riña (48). Un muestrario que refleja desde el vandalismo contra el mobiliario urbano hasta las frecuentes peleas entre borrachos.

“Hay bares que funcionan como boliches y ponen música fuerte hasta que amanece. Eso más el ir y venir constante de autos, los gritos y las peleas hacen que Palermo sea un infierno”, cuenta el vecino Nicolás Domínguez.

Las denuncias por ruidos, entre otras causas, suelen derivar en la clausura de bares y boliches. Pero los dueños violan esas clausuras y los reabren ilegalmente. En 2012, hubo 397 denuncias por esta contravención, en 2013 fueron 677 y el año pasado, 890, un 16,2% más que hace dos años. La Fiscalía de la Ciudad, la Agencia Gubernamental de Control y la Policía Metropolitana realizaron varios operativos juntos por este tema. Y decidieron tapiar con madera la entrada de los boliches que fueron reabiertos varias veces a pesar de la clausura. Eso sucedió en lugares como Chupitos y Londra, en Bonpland al 1600, Punto Palermo (Niceto Vega 5499), Lázaro (El Salvador 5709) y Vier Club (El Salvador 4947).

“Antes se dejaba una faja de clausura, pero al rato la sacaban y reabrían. Por eso, tapiamos los locales reincidentes y, en algunos casos, hasta les soldamos las puertas. A raíz de esta medida, este año las denuncias por este tema cayeron un 90%: de 30 por fin de semana pasamos a 3”, afirma Ocampo.

En 2014, Palermo también lideró la tabla de denuncias por uso indebido del espacio público, por encima de zonas de manteros. Es que su movida atrae toda clase de buscavidas. Como uno que instaló una parrilla en la vereda para vender choripanes a la salida de un boliche, en Niceto Vega y Humboldt.

Mientras, en el primer semestre del año la Fiscalía porteña recibió 3.604 denuncias por contravenciones y delitos relacionados con Palermo, sobre un total de 28.639 en toda la Ciudad. Si sigue esta tendencia, cuando termine 2015 este barrio volverá a liderar el ranking de conflictividad. Aunque con un cambio. Esta vez, los casos más frecuentes fueron los de conductores borrachos o bajo los efectos de las drogas (893). Ruidos molestos quedó en segundo lugar, con 574. Ya en 2014 los casos por esta última contravención habían bajado un 16% con respecto al año anterior. En el ranking siguen los trapitos (405) y el uso indebido del espacio público con fines lucrativos (313).

“Hay más casos de alcoholemia porque cada vez hay más controles”, explica Ocampo. Otra forma de detectar conductores borrachos es cuando ocurren choques. Como el que sufrió un hombre que estaba parado en el semáforo de giro de Santa Fe y Bonpland. Por su espejo retrovisor, vio cómo otro automovilista se le acercaba sin bajar la velocidad. Intentó arrancar, pero el vehículo igual lo chocó. Cuando bajó para hablar con su conductor le sintió un fuerte olor a alcohol. La Policía le hizo el test de alcoholemia, que dio positivo. El caso se resolvió con una probation: un curso de seguridad vial y 25 horas de trabajo comunitario. Otra va a ser la suerte de un taxista que tenía 1,36 gramos de alcohol en sangre, cuando para los conductores profesionales la tolerancia es cero. Podría recibir una pena de hasta diez días de arresto en la cárcel de contraventores.

Fuente: Clarín 

Link: http://www.clarin.com/ciudades/Delitos-contravenciones-Palermo-vida-nocturna_0_1417658247.html 

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